Sus brazos te acurrucaron cuando aún ni sabías quién era ella y mucho menos tú.
Sus labios pronunciaban un nombre que era el tuyo y entonaban unos susurros que, eso sí te parecerá recordar, te apaciguaban.
¡Y su sonrisa¡ Recuerda cada vez que te la ha esbozado y no te canses de repetir esa imagen en tu memoria. Te sorprenderás sonriendo con ella en medio del dolor que se ha convertido por un tiempo en tu fiel compañero.
Duele, desgarra su dolorosa compañía.
Pero no es malo caminar junto a sus huellas, ni bueno, sólo necesario.
Imprescindible en las ausencias.
Es el ritual para que no se instale el olvido.
Sólo mueren las vidas que se olvidan.
Ella se ha ido de repente, abrupta, tajante.
Pero te ha dejado a rebosar el baúl de los recuerdos. ¡Hay tanto que agradecerle¡
Tiéndelos al sol, ventílalos al aire, deja que al atardecer se recreen en la silueta de cualquier animal silvestre y que por las noches miren a las estrellas.
Que no te de miedo que esos recuerdos crezcan contigo porque sólo así seguirán llenándola a ella de vida. Es la única manera de que no se vaya nunca.
Hay un lugar en el pensamiento en el que habitan para siempre los seres queridos.
Sólo hay que abrir la puerta con la llave del recuerdo.
¡Y con tanta visita a veces se consigue que no parezcan tan hondos los vacíos de la ausencia¡
Hay un momento al comenzar el anochecer en el que reina el silencio. Entonces, se siente tan de cerca la calma que crea expectación. Es el momento de cerrar los ojos y abrirse para empezar a notar el susurro del viento que sale del bosque para ulular en el alma. Es la oscuridad natural que libera. La "enlatada" me asfixia. Por eso, por favor, deja unas rendijas para que entre la luz.
viernes, 16 de septiembre de 2011
sábado, 16 de julio de 2011
EL SUSURRO DE LAS CARACOLAS MARINAS

La caracola había estado sobre la bandeja todo el invierno. Pero esta noche de verano de luna llena y brisa cálida la había levantado para acercársela al oído.
"Se oye el mar"....Se sentía una niña cuando escuchaba aquel rumor oceánico y se sorprendía de la ingenuidad infantil capaz de creer que las conchas siguen guardando el rumor de las olas. Tal vez los seres humanos sigamos custodiando el murmullo del vientre materno y sólo hace falta que alquien nos pegue a su oído.
La infancia le sacaba la melancolía. Pero en cuanto recuperó la sincronía con la madurez recordó que lo que una caracola amplifica es el sonido ambiente. La intensidad depende del tamaño y la geometría - qué belleza de formas: sabía que cuando el camino del científico que termina en la geometría se cruzaba con el del artista que acaba en las artes plásticas, surgían las caracolas-.
Un amplificador del runrún de la vida. Y le entusiasmó la posibilidad de que cada cual se volviera megáfono de sus sonidos vitales y tejer entre unos y otros un resonante oceáno de susurrantes caracolas.
domingo, 15 de mayo de 2011
EN SINCRONÍA CON TODOS LOS LATIDOS

Las sugerencias y los pensamientos negativos no la triturarían nunca más.
Sabía que existía un remedio para neutralizarlos porque a veces lo lograba desde lo más profundo de su corazón.
Tenía que ver con sentirse un eslabón en un engranaje...Un pequeño guijarro en un camino..También lo notaba al mirar a las estrellas y apreciar que su pasta y el polvo estelar tal vez hubieran salido del mismo mortero...
Buscaba un antídoto que neutralizara las redes de lo negativo y había empezado por escrutar los rincones de su planeta. Pero estaba dispuesta a revisar los de cualquier planeta, de cualquier sistema solar, de cualquier galaxia...
No le iba a derrotar lo esforzado, casi titánico, de su misión..Sólo sentiría lo positivo, ese calor que se te instala en la boca del estómago para a renglón seguido olvidar tu corporeidad y sentirte sólo uno con una conciencia universal.
Sería su gasolina por mucho que a veces le pareciera imposible encontrar un lugar para repostar. Sólo tendría que agarrarse a esa bola de calor que bombeaba en sincronía con todos los latidos de la materia, viva o inanimada. Buscaría a ese compás.
martes, 5 de abril de 2011
EL TATUAJE DE UN OLOR

Cerca de su piel el calor de la respiración fundía las fronteras.
En aquel rincón cerraba los ojos y se ensanchaba, sin agarrarse al borde de ningún abismo.
Era asomarse a una ventana sobre un cielo de azul estallido. Y una mota negra que lo atravesaba lo mismo podía ser un insecto que un águila majestuosa. Porque sin referencias es posible bosquejar mundos ilimitados.
Y sentir que la corriente de agua desatasca neuronas enfangadas mientras fuera sigue lloviendo y todo huele a ozono. Hay aromas que se tatuan en los poros.
jueves, 24 de febrero de 2011
UN DÍA VOLVERÁ A SER VIENTO

Tal vez lo consiguiera una cabeza giróvaga;
Vértigo vertiginoso enredándose en una fuerza centrífuga.
Huída a cualquier parte,
lejos de las garras,
de los "uñas y dientes".
Cerca de la calma
de aquellas piedras,
silenciosas, que gritan historias,
que cuentan amores,
que inventan sueños
a los que anclarse
y caerse hacia arriba.
Y girar para desprenderse
como cuando en primavera
un soplo se lleva las semillas de los "abuelitos"
y los esparce hacia las nubes
no hacia el infierno.
El final siempre es el principio
y nada puede comenzar con el hastío.
Es sólo una transición....
Un paso al frente
o hacia atrás, a la derecha, a la izquierda.
Necesidad de otra dimensión....
Tal vez baste con unos ojos
que la contemplen de otra manera
sin escapar de un sueño.
Lo etéreo, su anhelo.
Lo que queda después de unas potentes alas surcando el vacío...
Lo que sucede cuando el vendaval golpea contraventanas de madera...
Lo que alivia abrirse de par en par a las frías bocanadas de la noche....
Un día volverá a ser viento...
sábado, 15 de enero de 2011
Sólo busco
Déjame escuchar una voz entrecortada.
Déjame perderme en un llanto desolado.
Sólo busco un antídoto contra la ira,
contra la maldad,
contra los asesinos de corazones inocentes.
Déjame enjugar el dolor de tus ojos,
el insomnio de tu sufrimiento,
la soledad de tu derrota,
infligida por la tiranía ajena.
Sólo busco una voz amable,
una sonrisa que me abrigue,
un rescoldo que calcine asesinos
de corazones inocentes.
Déjame perderme en un llanto desolado.
Sólo busco un antídoto contra la ira,
contra la maldad,
contra los asesinos de corazones inocentes.
Déjame enjugar el dolor de tus ojos,
el insomnio de tu sufrimiento,
la soledad de tu derrota,
infligida por la tiranía ajena.
Sólo busco una voz amable,
una sonrisa que me abrigue,
un rescoldo que calcine asesinos
de corazones inocentes.
jueves, 6 de enero de 2011
LOS MITOS DE LA NOCHE

Sabía que una salvaguarda era levantar los ojos al cielo. Pero nunca le había gustado volatilizarse en las alturas..
Lo suyo no eran los sistemas mitológicos diurnos sino los nocturnos.
Acurrucarse en los recovecos de una cueva.
Buscar las entrañas profundas de un descomunal viejo tronco de roble.
Bañarse en la luz de la luna o perderse en la voz del cárabo.
Cavidades uterinas. Referentes matriarcales quizá porque un día anheló ternura materna. Reprochó su ausencia a veces con ira. Pero sólo fue al principio.
Ahora respiraba perdón que es lo que iguala las almas y humaniza los errores e incapacidades: los propios y los ajenos. Y nos pone en la misma senda.
Y fuera castigaba la tormenta. En la juventud los truenos casi siempre retumban lejanos. Pero en la madurez calcinan sin piedad lo que está a la puerta, y no es raro que se cuelen dentro.
Pero se había hecho un ovillo en el hueco de aquel tronco.
Justo donde arrancaban las ramas.
¡¡úuhúuh-úuh!! El cárabo la seguía acunando en su reino mitológico de la noche.
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