Las clavículas le sobresalían como asas de un largo cuello,
estrecho y hermoso
-Me encanta tu cuello
Era una voz del pasado pegada a unos ojos a los que costaba abrirse paso entre unas pestañas.
Y luego la curva perfecta de sus hombros.
La belleza del conjunto carnal escalofriaba por esbelta, elegante y liviana.
Se sentó en la arena abrazándose las piernas y sin dejar de mirar al mar: apenas rugía porque en junio suele sonar calmoso. La línea del cuello curvándose en el hombro volvía a aglutinar su hermosura.
La atmósfera resultaba de una luminosidad extraordinaria como recién filtrada. Los rayos del sol doraban unas aguas turquesas de una transparencia límpida.La suavidad de la brisa aterciopelaba las superficies cuando ella se metió al mar.
Sus movimientos volvían a resultar radiantes en el medio acuático. La belleza de aquella mujer no estaba ni en sus formas, ni en sus movimientos, ni en su estilo, ni en el entorno. Surgía de cómo se desenvolvía en aquel paisaje. Como si toda belleza tuviera su lugar para refulgir ...y aquella en otro quizá hubiera resultado vulgar, o tal vez haya maneras corporales capaces de brillar en cualquier horizonte, o incapaces de hacerlo en ninguna parte.
Quiso pensar que ella sí, que tenía un lugar que evidenciaba su atractivo. Pero se había sentado a esperar porque necesitaba los ojos que se lo constataran.
Hay un momento al comenzar el anochecer en el que reina el silencio. Entonces, se siente tan de cerca la calma que crea expectación. Es el momento de cerrar los ojos y abrirse para empezar a notar el susurro del viento que sale del bosque para ulular en el alma. Es la oscuridad natural que libera. La "enlatada" me asfixia. Por eso, por favor, deja unas rendijas para que entre la luz.
sábado, 27 de junio de 2009
sábado, 30 de mayo de 2009
SIN BRIDAS NI ESPUELAS
Hacía un rato que era incapaz de moverse.
Con la música en los cascos se desgranaba en lágrimas.
Era su manera de disgregar el dolor que la ensartaba.
Tan rota por dentro, tan hecha añicos.
El sufrimiento se le agarraba al cráneo y desde ahí le fruncía hasta el alma.
Le costaba abrir los ojos.
De tan triturada apenas sentía; los sonidos se volvían lejanos, su expresión inamovible y la lágrima que le recorría la mejilla le resultaba ajena. Como su respiración, acoquinada en apenas un tercio de su capacidad pulmonar.
El dolor la aplastaba al tiempo que la vida discurría como si nada, porque nadie podía percibir sus aspavientos paralizados; nadie oir su desgarro mudo; ni ver sus añicos invisibles ni refrescarse en su llanto seco.
Mientras el desconsuelo la encumbraba en la insignificancia creyó recordar que la vida tenía el sentido que se le diera.
Entonces le atrapó una imagen: la de una amazona galopando y, en un claro del bosque, unas crines recortándose sobre la luna.... Y quiso ser jinete sin espuelas y yegua sin silla y trotar, y nada más que trotar.
viernes, 22 de mayo de 2009
LA MÚSICA NOS HARÁ LIBRES

Había vuelto con aquella música que enredada el viento y agitaba las hojas que plantaban cara a un cielo tan cálido como gris tormenta.
Y se sentía la distancia que une dos puntos. Porque no creía que la distancia separara o fuera el olvido. Era sólo el camino a la serenidad. Y una senda así une con la esencia y separa del alboroto.
Le gustaba, en las esperas desesperadas, aposentarse en la orilla y verse vivir por la vida y ver cómo la vida vivía a otros y apaciguar sus desencuentros con esas otras vidas que minaban la suya.
"Ésa no soy yo". Se lo repetía insistentemente. Era el hechizo con el que deshacía empalizadas. No había trampas más oscuras, más efectivas y aniquiladoras que las mentales. A los juicios hay que engañarlos porque en sus dominios se piensa y eso no es vivir.
La vida no se teoriza ni se constriñe entre el recuerdo de lo que una vez fue y otra tal vez será. Eso sí es la distancia y el olvido y el despilfarro. La vida es el viento que vuelve a zarandear las plantas, el ruido de un motor en un viaje a alguna parte, el perro que ladra a la puerta de una casa, la sonrisa de alguien, el ventilador del portátil que me hace ir terminando. Y, sobre todo, una canción con un violín tristemente sereno. "Escucha -dijiste- como un cascabel; la música nos hará libres. Y contando hasta tres saltaste del tren cuando iba más rápido; contaste hasta tres y no te oí decir te añoro o no te añoro"
sábado, 18 de abril de 2009
CRISIS DE IDENTIDAD

Hacía tiempo que estaba dejando de sentir miedo, pero semejante certeza la descolocaba.
Cuando la vida amedrenta, se anda encogido y no se levanta la vista al frente.
Por eso ahora caminaba erguida y posaba los ojos para diseccionar el mundo. Sabía lo que quería y ponía a prueba su coraje. El valor le hacía desear lo que hasta hace nada le resultaba implanteable y ante cada nuevo reto se lanzaba a conseguirlo. Pero se estaba vistiendo de ansiedad.
Desconocía aquella manera de estar en el mundo y se recordaba a un bebé incapaz de poner límites, porque las delimitaciones nacen, probablemente, de la reflexión, la prudencia y la aceptación. Y ella estaba desentrenada.
La fuerza la estaba destruyendo y necesitaba canalizarla. Por eso su mirada se había congelado desde hace rato en aquellas olas. Rugía la mar y las rocas le devolvían el eco. La luz del atardecer se doraba entre los resquicios del gris acero que encapotaba el cielo. Le hubiera gustado volatilizarse para después reencarnarse.
Y pensó que ella no era aquellos pensamientos; que no era ni sus preocupaciones, ni sus ansiedades, ni sus frustraciones, sueños, esperanzas, sentimientos....La vida sólo estaba allí, en aquel instante marino, que no era sólo aquel, sino cada nuevo momento de cada nuevo presente....
La vida en cada chasquido de dedos; en un aquí y en un ahora.
Tenía que salir del laberinto y empaparse de los restallidos momentáneos...¡Eso era vivir¡, pero sólo a veces lo conseguía....
sábado, 14 de marzo de 2009
LOS COLORES DEL ALMA

Recordaba un balcón oxidado, con macetas más rojas, como los troncos de la hiedra deshojada que se hincaban en la pared...
Y la luz matizada por el colador de las nubes gris intenso...
con aquella cruz de piedra en lo alto de la ladera,
tapizada por los líquenes amarillentos, oro viejo que se recortaba en el horizonte tormentoso...
Como si la fuerza de un potencial infinito hubiera decidido concentrarse estática sobre el perfil amable de las lomas verdes, siempre ondulantes, sonando a cencerro en aquellas manchas de lana que la atmósfera volvía mucho más pajizas que blancas...
Los colores se saturaban hasta la ensoñación y su alma sólo latía plástica y aborrecía de lo verbal porque las palabras la encadenaban...
Se sintió una silueta en los innumerables matices que van del blanco al negro y sobre el pecho se dibujó un corazón del rojo más descorazonador que pudo.
viernes, 6 de marzo de 2009
GRACIAS

Estaba pasando demasiado frío este invierno y en su bolsillo de las alegrías ya no cabían más agujeros.
Pero se había puesto a remendar.
Con los labios temblorosos por el llanto enhebraba la aguja de estrangular las penas; como cuando un niño harto de llorar se aviene a lo que no queda otro remedio que hacer. Resignación; aceptación o hastío de sufrir.
Y en el proceso de reconstrucción quiso reconciliarse con ella; hacía tiempo que la sentía más cerca...Pensó que a cada uno nos corresponde un momento del día y una atmósfera....A ella se la trajo el viento sur del anochecer envuelta en los gritos de los juegos infantiles y engalanada con una bolsa de cuadros; un cofre de sorpresas que desvelaba entre sonrisas y un incesante charloteo que arrullaba como una manta de mohair. Traía alegría y bálsamo, y un sabor lúdico de la vida que reconfortaba su tendencia nostálgica. Todavía la llamaba para curarse de la melancolía y le aterrorizaba pensar que algún día no respondería...
Pero apartó aquel pensamiento, no le dejó escribirse, y sintió una profunda emoción y agradecimiento por aquella mujer que era su madre.
jueves, 19 de febrero de 2009
CUANDO UNO MISMO SE VUELVE SU DECEPCIÓN

Sólo habló cuando le preguntó;
"Estoy decepcionado"-dijo-.
A ella no le sorprendió porque hacía tiempo que lo conjugaban sus ademanes y su agresividad desgarrada pero jamás hubiera imaginado que sus palabras lo volvieran sonoro.
Conjugaba aquel verbo y acusaba;
La culpabilizaba a ella, y a quienes como ella, habían dejado de estar en silencio con un simple y atronador: ¡cállate¡, ¡no me conviertas en la diana de tus frustraciones¡
Porque el veneno no se escupe a cualquiera y en cualquier lugar.
Tiene un destinatario y si siempre te equivocas,
acabará volviéndose tu hiriente decepción.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)