Hay un momento al comenzar el anochecer en el que reina el silencio. Entonces, se siente tan de cerca la calma que crea expectación. Es el momento de cerrar los ojos y abrirse para empezar a notar el susurro del viento que sale del bosque para ulular en el alma. Es la oscuridad natural que libera. La "enlatada" me asfixia. Por eso, por favor, deja unas rendijas para que entre la luz.

jueves, 19 de febrero de 2009

CUANDO UNO MISMO SE VUELVE SU DECEPCIÓN


Sólo habló cuando le preguntó;
"Estoy decepcionado"-dijo-.

A ella no le sorprendió porque hacía tiempo que lo conjugaban sus ademanes y su agresividad desgarrada pero jamás hubiera imaginado que sus palabras lo volvieran sonoro.

Conjugaba aquel verbo y acusaba;
La culpabilizaba a ella, y a quienes como ella, habían dejado de estar en silencio con un simple y atronador: ¡cállate¡, ¡no me conviertas en la diana de tus frustraciones¡

Porque el veneno no se escupe a cualquiera y en cualquier lugar.
Tiene un destinatario y si siempre te equivocas,
acabará volviéndose tu hiriente decepción.

sábado, 24 de enero de 2009

PERDER PARA QUITAR EL MIEDO



El aire de la mañana le hizo dar un respingo,
se había vuelto caliente en pleno invierno.
Los gorriones del castaño desnudo trinaban, confundidos por la falsa primavera. Sonaban como afónicos:era la evidencia de que aún no habían tenido tiempo de sacudirse la rigidez del frío.

En aquella transmutación térmica, sentía el calor entre la lana y su piel. Llevaba tantos días, meses, aterida que había olvidado que la calidez expande.
Y, ensanchándose, con los golpes de viento sur en su cuerpo, se sintió cerca de los extremos que la limitaban. Dos opciones que venían torturándola pero que aquel calor integraba; como si la dilatación condujera a la unicidad.

Porque, ¿qué más daba elegir? Cambiarían las formas, los colores, los olores, pero seguirían siendo meras esclavitudes. Necesitaba seguir perdiendo para empezar a vivir sin miedo.

sábado, 10 de enero de 2009

EL COLUMPIO Y EL CIELO



Balanceándose en un columpio anudado a un rabo de nube,
se regocijaba en la brisa que le rozaba las mejillas y
le cosquilleaba la planta de los pies;

En el vacío reinaba la concordia: nada sojuzgaba a nada,
sólo había encuentros: del viento y su piel; del sol y sus párpados entornados.

Y cuando quería saber cómo se encontraban ellas, escuchaba su voz. Los sonidos nunca mienten. Y la había oído alegre por primera vez en mucho tiempo pero su corazón vampirizaba y su víctima sangraba con voz acelerada y ansiosa porque la había escuchado. Pero ya no distinguía quién tenía los colmillos más largos, aunque sabía para qué: para lograr su dependencia total...

Y siguió meciéndose en los rayos de luz, harta de la sombra, porque hay penas que empiezan en el corazón y acaban oscureciéndolo todo;
entonces el dolor ya no es por uno mismo sino por las vidas que ennegrece y, ese tormento es insufrible.

domingo, 21 de diciembre de 2008

EL VUELO DE LOS PATOS


Se asomó a la barandilla de su alma y el cielo estaba azul;
con uno de sus ojos, pintaba colores; y con el otro tenues movimientos;

Pero había tanta luz que decidió entornarlos.
Entonces, aquellos labios musitaron algo...
El susurro le cosquilleó en la oreja e intuyó el aleteo de los patos que volaban de regreso al río.

El chapoteo le hizo sentir el agua que se fue convirtiendo en regato;
gustosamente helador, prístino; porque el frío es pureza;
y la recorría por dentro; iba arrastrando las inmundicias que se habían acantonado en los recovecos de sus entrañas; notaba que la corriente le arañaba sedimentos obstructores...

Se percibió liviana, como la pluma de los ánades: ligera y pura.

sábado, 13 de diciembre de 2008

PALABRAS ENLATADAS


Le disgustaban los valores que supuraban sus palabras
y había optado por escucharlas en silencio,
por amordazarse,
pero la tristeza de su cara iba por libre,
y ensombreció tanto su semblante que ella acabó notándolo.

Entonces, le preguntó por lo que pasaba,
al principio, evitó la respuesta,
pero al final acabó utilizando la palabra,
y el verbo, como había ocurrido tantas veces antes, desencadenó la batalla.

En el cuerpo a cuerpo las garras de las palabras se ensañan,
y dicen lo que no se oye porque en su cola arrastran siglos de rencores y de amores, de esperanzas y de decepciones....

Y cuando llegan hasta el corazón que las escucha se clavan con tal furia que lo desgarran;
y empezó a correr la sangre hasta que ahogó las palabras y se impuso el silencio.

El dolor y el fracaso la volvían muda....
Por eso acababa de pedir perdón por escrito.
Sólo tecleando las palabras se sentía capaz de sujetarles las riendas.

Sufría, porque con aquella mujer, tan cercana, sólo podía hablar con palabras enlatadas y a su verbo le gustaba encabritarse y apasionarse, en lo bueno, y en lo malo.

domingo, 30 de noviembre de 2008

EL SECRETO DE LA ENTEREZA



Trataba de recordar aquella receta:
dos partes de ala de águila, una de corazón de león y dos más de respiraciones profundas y silencio.

Necesitaba aquel reconfortante porque había sido capaz; hace sólo unos días lo había hecho, sin pensarlo. Sólo actuó cuando fue necesario: sin miedo, sin que le temblara el pulso y luego, después de hacerlo, apenas tuvo remordimientos.

Pero le había sorprendido su propia fortaleza. Y esa consciencia de cómo había sido capaz de hacer pie en la inestabilidad de aquel terremoto, en vez de reconfortarla, le extrañaba. El pasmo además estaba dando paso al miedo.

Se atemorizaba de que la fuerza de que había hecho gala fuese sólo un espejismo; temía que no fuese capaz de volverla a mostrar, por eso ahora buscaba en aquel húmedo libro que alguien olvidó alguna vez en una senda flanqueada por hayas, donde brotaba un manantial que cortaba las manos y las enrojecía, y que parecía la guarida de la pureza.

Para alimentar su fuerza necesitaba raíz de roble;
ala de áquila para potenciar su libertad;
corazón de león para sentir con energía
y respiraciones y silencio para acomodarse en su interior.

Acabó despertándola una hermosa voz; se dió cuenta entonces de que tenía un gran agujero desde el esternón hasta el ombligo; se atravesaba con su propia mano. Pero la armonía de aquella voz empezó a remendarla; como si fuera una araña, fue tejiendo y reparando aquella abertura que la debilitaba.....Y a medida que fruncía los hilos, ella decidió quedarse en su interior...Sabía que sólo así volvería a ser fuerte cuando se presentara de nuevo la ocasión...Había descubierto dónde nace el secreto de la entereza...

jueves, 13 de noviembre de 2008

PARTÍCULAS VACÍAS



Se estaba dando cuenta de una reciprocidad que siempre había creído unívoca.
Era una cuestión de gestos, de tonos, de sonrisas:esbozadas o ignoradas.

Un código binario; notaba agresividad en el entorno y no fallaba: era su ceño que estaba fruncido; su voz,tensada y su sonrisa,olvidada.

Notaba receptividad y seguía sin fallar: su frente, relajada; su voz,dulce y su sonrisa, presente.

Al principio dudaba de qué se producía primero, pero acabó creyendo que sólo ella era el desencadenante. La bendita o maldita espoleta de aquel entorno que hasta entonces pensaba explosivo. Pero ella era la única fuente de cualquier deflagración.

¡Era sorprendente¡ Su existencia ni la de los demás era particular...Nadie existía por sí solo. Únicamente era en interdependencia con los demás, y el resultado de esa interdependencia estaba en su mano. Ese era su único margen de individualidad; pero para ser individual necesitaba a los otros.

Le pareció, primero, una lección de física cuántica y luego, un precepto zen, y más tarde pensó que la ciencia quizá fuera budista.

Era lo mismo; había tres puertas. Salió por la única que estaba abierta y abriendo los brazos voló hacia el viento.